Reconozco que siempre he sido un ferviente admirador de las novelas de Agatha Christie. Su facilidad para urdir tramas de creciente intriga, su certera descripción de los personajes, su fina ironía y sus finales siempre inesperados dotan a sus relatos de un enorme atractivo. Muchas de sus novelas han recalado en la gran pantalla con considerable éxito. Me vienen a la memoria títulos tan representativos como ASESINATO EN EL ORIENT EXPRESS, DIEZ NEGRITOS o MUERTE EN EL NILO.
El pasado sábado he tenido la oportunidad de asistir a la representación teatral de LA RATONERA, otro de los clásicos de la escritora británica, que permanece la friolera de 59 años en cartel de un teatro londinense.
La trama se desarrolla en una mansión victoriana de las afueras de Londres. Una tormenta de nieve retiene allí a ocho personajes. Un oscuro y trágico acontecimiento del pasado y un crimen que tendrá lugar entre esas cuatro paredes generan un ambiente hostil, preñado de desconfianzas mutuas y de sospechas permanentes entre sus moradores.
Con este inquietante argumento, Agatha Christie logra, una vez más, que el espectador sospeche de todos los personajes, que todos tengan un móvil para cometer el crimen, que nada sea lo que parece ni nadie quien dice ser y que nos mantengamos en vilo hasta el instante final de la representación, descubriendo al criminal más inesperado.
Personalmente, me gustó la representación. Con una puesta en escena digna y una interpretación muy correcta, creo que no defraudará al espectador, especialmente a los admiradores de esta irrepetible dama del misterio.
Hasta el próximo sábado, 20 de febrero, la podéis ver en el Teatro Olympia. Os recomiendo que no os la perdáis. Merece la pena.
JOAQUIN FUERTES LALAGUNA (14/02/2011)
No hay comentarios:
Publicar un comentario