martes, 27 de abril de 2010

En Valencia, a 16 de abril de 2010

REUNIDOS

-D. Joaquín FUERTES LALAGUNA (MELENÍN).
-D. Joaquín IVARS RUIZ (RED DEVIL).
-D. Jorge MATARREDONA ALBORS (QUIET MAN).
-D. Ignacio Jesús AZNAR GÓMEZ (MARQUESET).
-D. José LÁZARO FERNÁNDEZ (PIRATA).
-D. Abraham MARTÍNEZ MARTÍNEZ (FINITO DE ALMERÍA)

En el Restaurante COCÖON, sito en la calle Burriana nº 26 de Valencia, siendo las 15,00 horas del supradicho día, se celebró un nuevo encuentro-comida del “CLUB GASTRONÓMICO, LÚDICO Y COPERO DE LOS VIERNES”, cuyo desarrollo se detalla a continuación:
1º) Previamente a la comida, los socios tomaron su acostumbrado aperitivo en la taberna EL ALBERO. La frecuente asistencia de determinadas y llamativas féminas, componentes del despacho del apreciado hermano de Red Devil, han hecho de este local un fijo en la alineación del club. Acontecimientos que luego relataremos acabaron súbitamente con especulaciones, dimes y diretes relativos a la prudente reticencia de las susodichas a compartir comidas (y no se me entienda mal) con los cluberos. Marqueset y Melenín acudieron allí tras cumplir con su ineludible cita con el deporte de la raqueta (de tenis) en el Sporting Club. Incontestable triunfo de Melenín en el primer set (6-2) y tablas (4-4) en el segundo, gracias a que Marqueset no se resignó a su suerte, mejoró notablemente en el segundo set y contó con la caballerosidad de su amigo y rival, Melenín, quien, lejos de humillarle y abocarle al profundo y oscuro pozo de la depresión tenística, optó por el triunfo (en este caso, empate) de la amistad y la elegancia deportiva.
2º) Centrándonos ya en la fase de mesa y mantel, COCÖON es un restaurante de reciente inauguración (apenas tres semanas de vida) y, quizá por ello, le quedan bastantes cosas por pulir. Local minimalista y de sencilla decoración, agradable en líneas generales. Servicio no excesivamente profesional, especialmente en lo que concierne a la manera de dirigirse al cliente. La expresión: “¿Tú quieres más vino?”, con la que una de las camareras -en tono altivo y retador- se dirigió a Marqueset, o la contradictoria prohibición de fumar a los clientes en una zona del restaurante, trasladarles a otra y, delante de sus narices, fumar la camarera en la zona prohibida, no parece de recibo en un profesional de la hostelería que se precie. La otra camarera estuvo (y está) bastante mejor. Quizá su paso previo por LA PERLA NEGRA (ella es una perla rubia) ha contribuido a un mejor encaje profesional.
No obstante, a fuer de ser justos, la comida no estuvo mal. Un entrante consistente en un montadito, dos platos principales (con un arroz meloso bastante conseguido), postre, bebida y café por el precio que más abajo se dirá, para estos tiempos, en comparación con locales anteriormente visitados por el club y con la excusa de estar en sus comienzos, no descartan una nueva visita. La perla rubia lo merece.
3º) El importe de la comida ascendió a 86,40 Euros o, lo que es lo mismo, 14,40 Euros por barba. Las calificaciones quedan para otro apartado que deberá incluirse en el blog diabólico. La posibilidad de creación de una página web del club y la realización de actividades “extravierneras” y, a ser posible, extraordinarias, formaron parte de la tertulia en la comida.
4º) Finalizada la comida, todos los asistentes se trasladaron a TUÁTARA 33, en el chaflán de Císcar con la calle Burriana. Parece que va tomando auge dentro del club este garito acogedor y de cuidada presentación, con una agradable terraza que permite el “piponeo” continuo de las gentes (como diría Julio Iglesias) que pasan. Ante el estupor e indignación de los miembros del club apareció por allí una de las “albereras”, oscuro y, desde entonces, frustrado objeto de deseo, pues lo hizo acompañada de quien presentó como esposo suyo. Comentarios de diversa índole llenaron el resto de la tertulia de sobremesa, pero deberá leerlos cada uno de los asistentes a la cita en el acta mental que os remito por psico-mail.
5º) Aproximadamente, a las 19,00 horas, se levantó la sesión.
6º) Y puesto que este modesto redactor, por mor del trabajo y, porqué no decirlo, del ocio ha confeccionado el acta tardíamente (26 de abril) y sin perjuicio de que mis acompañantes a las actividades que ahora relataré cuenten su versión de los hechos, me gustaría recoger dos escapaditas que tuvieron lugar los días 15 y 22 de abril. La noche del pasado 15 de abril, el Pirata y Melenín, cenaron en LA FLAMENCA, una taberna andaluza sita en la calle Salamanca, casi llegando al cruce con la calle Reina Doña Germana. Ambiente flamenco por doquier, con actuación en directo de un trío de “cantaora”, guitarra y bongos. Mucha animación (casi lleno) y tapitas más que potables. Digno de conocerse, especialmente, en una previa de salida nocturna en jueves.
Y el jueves, 22 de abril, Melenín y Marqueset asistieron a una cata para profanos en la enología en PALADARTE, una bodega de diseño (magnífico, por cierto), sita en una de las calles adyacentes a la Avenida de Francia. Experiencia muy interesante, digna de repetirse, máxime cuando se nos ofreció la posibilidad de encargar “catas a la carta” (valga la casi redundancia), por si interesa a este excelso club. Tras dos horas y media de degustación responsable de vinos blancos y tintos (no se llamen Uds. a engaño, la primera hora fue teórica), el dúo “vinámico” se dirigió al restaurante-pub “SINGLES”, muy apropiado para los precitados por su afición al tenis individual, no vayan Uds. a pensar mal. Aceptable cena y muy buen trato de una camarera, hija de la madre patria. Buen ambiente, buenas camareras (bellísimas personas) y buenas noches. Ah no, todavía no. Me faltaba por contar que se cerró la sesión con una copichuela en ON THE ROCKS, un pub próximo a SINGLES. Gin Tonic al canto y retirada a tiempo. Señores, la vida del club no sólo es en viernes. Ya se comentó en la comida la posibilidad de suprimir en la denominación la expresión “de los viernes”. Lo decidimos este próximo viernes y, por si no he repetido suficiente lo del viernes, os diré que HAY VIDA MÁS ALLÁ DE LOS VIERNES. Os lo dice un recién llegado de Ibiza y Formentera.

miércoles, 21 de abril de 2010

DE CALLE (C/CONDE ALTEA)

Estimados colegas, ayer ante la ausencia de los demás ilustres miembros del Club me dirigí a probar un nuevo local llamado "De Calle". Precioso local con imejorables condiciones situado en la C/Conde Altea... pero que desilusión, pues en caso de que la visita hubiera sido afortunada, era uno de los locales a visitar por todos los miembros en una de nuestras reuniones periódicas. El menú -de sólo 2 platos- nada de nada, una ensalada de tomate con queso parmesano-vulgar a la par que eso si, entretenida, pq tenías que pelear con el tomate para encontrar el queso y para rematar de segundo una brocheta de pollo, que nunca mejor dicho no estaba muerto sino rematado de lo duro y escaso que estaba la pechuga del animalito. Creo que era un pollo traído de Haití, pq sino, no entiendo como con tan poca pechuga pueden hacer una brocheta. Y para beber... ete aquí que el camarero (nada profesional aunque ponía mucho empeño) nos dijo: "No se preocupen señores, el vino de la casa es de Somontano y es exquisito"... pues efectivamente era exquisito para acompañar al pollo rematado de lo inbebible que era. En defintiva, ilustres colegas, que pérdida de local ante un servicio nada profesional y obviamente condenado al fracaso como no cambie radicalmente. Eso sí, si queréis tomar una copa es un sitio recomendable... siempre que no pidáis el vinito... Aur

Marqueset

jueves, 15 de abril de 2010

RE: REUNION VIERNES 16

Como no podía ser de otra forma mis amigos, marqueset y el pirata dando ejemplo de maestría y talento, mañana nos vemos en el Albero.

El Pirata

Re: REUNION VIERNES 16

Ese es mi Marqueset, sí señor. Os comunico que ya he reservado en el restaurante COCOON (calle Burriana nº 26) para mañana viernes, a las 15 horas para 8 personas. POR FAVOR, insisto, POR FAVOR, el que no pueda que lo diga YA y si va a venir algún invitado, que lo diga YA. El menú son 12,00 Euros, con una bebida incluida. La camarera me ha comentado que, incluido en el menú, nos podría hacer un arroz meloso pero hay que decirlo, a más tardar, mañana a las 11, 30 horas. Si nadie dice nada, probamos mañana el menú y otro día encargamos arroz. Por cierto Nacho, ¿te apuntas esta tarde a un Martini en el irlandés de la calle Correos?. Sería quedar a las ocho y media y luego cenar algo. Además, me ha llamado Aviñó, uno del equipo de fútbol para salir esta noche por ahí. Ya me dices xiquet. Anímate, LA NOCHE ES JOVEN. Doy por sentado que jugamos mañana a tenis ,¿no?. 12,45 en el Sporting si no nos vemos luego.

Melenin

RE: REUNION VIERNES 16

Despues de semejante discurso
no me queda mas remedio
que ir mañana a comer
con mis amigos navieros.
Solo falta decir el sitio
y si no os lo tomais con esmero
os esperaré; a las dos
en la taberna el albero.

Pirata

REUNION VIERNES 16

Tras el paso de tan alegres fechas pascueras -y digo lo de alegres por ser fechas de asueto y no de trabajo- nos volvemos a ver en la borágine del trabajo diario, que no por ello deja de ser en parte recofortante. Si, reconfortante y agradecible dados los tiempos que corren. Cómo diría un buen amigo mío que ejerce de capitán naviero, el presente momento necesita un rol de viento ya que llevamos demasiado tiempo en la encalmada que no hace más que desmoralizarnos. Pero para eso estamos nosotros, para dar un giro radical al devenir diario, así que animaros y volver a las convocatorias lúdico-copero-festivas de los viernes con el firme própósito de pasar un rato agradable y hacer de nuestro club una futura guía gastronómica. No faltéis a la cita, os lo dice quién más necesita en estos momentos de una buena charla y mejor compañía.

Marqueset

viernes, 9 de abril de 2010

REUNION FALLIDA

Estimados colegas del tan renombrado e ilustre Club, nadie ha llevado a cabo la convocatoria para la celebración de las Pascuas por parte del club, así que los que se dignen venir por el Albero hoy a las dos, melenín, red-devil y marqueset estarán manteniendo alto el pabellón del club que por momentos parece perder aire ante la poca fuerza de alguno de sus miembros. Se recuerda que la falta de asistencia injustificada puede llegar a provocar la expulsión del club. Ojo al parche... Un saludo a todos.

Marqueset

miércoles, 7 de abril de 2010

De los grandes hechos que acontecieron un 26 de marzo de 2010 en el Restaurante Quimera, en la calle Burriana 48, de Valencia, y de los hidalgos que..

... concurrieron a tal evento aquella tarde de primavera.

Un sol mortecino de marzo bañaba la ciudad, somnolienta aún tras las celebraciones josefinas, cuando los bravos héroes, los bravos adalides de la causa lúdico-copera de los viernes, se reunieron para resolver sus cuitas en el restaurante Quimera, emplazado en la calle Burriana 48, en pleno centro del ensanche, de la zona noble, del lugar en donde en época decimonónica se decidió modernizar la ciudad y dar cobijo a la flor y nata de la sociedad valenciana. Allí, en una tarde de viernes, en torno a una larga mesa, se congreban sin armaduras ni espadas, a pecho descubierto, aquellos heraldos del siglo XXI. El último en llegar fue Botifarreta, diligente servidor de la causa municipal, cuyo celo en su labor no le permitía holgar a horas más tempranas, para comprobar que el resto de los coperos, los que pasean sus hechuras por los foros valencianos, ya estaban dando cuenta de unas botellas de zumo de cebada. Allí estaban Quiet Man, Masa, El Marqueset, Finito de Almería, Melenín, Red Devil y una estrella invitada cuyo nombre no puedo acordarme (quizá Juan), junto al recién llegado Botifarreta.
“Ya podemos pedir”, se dijo a modo de saludo.
Así que una joven camarera ataviada con vestimentas de camarero (en masculino, es decir con chaleco y pantalón gris, y camisa blanca, nada sexi), fue tomando nota de los deseos gastronómicos de los concurrentes: ñoquis para unos cuantos (Quiet men o Masa) y ensalada para la mayoría.
“¿Que vinos queréis?”, preguntó la camarera de vestimenta nada insinuante.
“¿Qué vinos tenéis”, preguntó Quiet Man.
“Tenemos vino tinto de la casa y vino turbio, que es blanco”
Todos pusieron cara de extrañeza, y otro camarero, quizá el dueño, un hombre delgado como un junco, de cabeza tan despejada de pilosidad como la de Melenín, pero de facciones menos agraciadas respondió.
“Es un vino blanco, que tiene un poso, por no colar tanto la uva. Está bueno”
“Sea así”
Y se regó todo con ese vino turbio, y con algún otro vino no tan turbio y más tinto, y con agua, y con zumo de cebada, y con lo que quiso cada cual.
Y mientras los héroes daban cuenta de ese primer plato surgió uno de los temas preferidos de todo hombre que se precie: el tema balompédico. Asi que Botifarreta y Red Devil dieron rienda suelta a sus pareceres acerca del encuentro Barcelona –Valencia y de la oportunidad que perdió Zigic delante de Victor Valdés, de su poca habilidad, de cómo no esperó a regatear al cancerbero y tiró sin dilación, desde cuarenta metros, casi desde su domicilio conyugal. Los otros componentes afirmaban o negaban, tal como les dictaba su conciencia y honor; pero nada es eterno, y en medio de esa baraunda, terció Quiet Men. De todos es sabido que Quiet Man se desepera y sufre viernes tras viernes con el arte de Prosinecky, y en cuanto pudo se interpuso sin miramiento para desviar el tema con una noticia aparecida en un telediario.
“Habéis oído lo que dijo una niña cuando le preguntaron qué quería ser de mayor”
La gente miró al hombre tranquilo sin saber de qué hablaba.
“Quiero ser bombero en un futuro, pero ahora mi deseo es colocar una bomba de destrucción masiva en el colegio”.
Hubo risas y comentarios varios, y así el tema futbolístico pasó a mejor vida, como era el deseo de Quiet Man, que no sólo no disfruta con el balompié, sino que tiene que aguantar la afición de los demás, semanalmente, y de forma compulsiva.
Entre dimes y diretes llegó el segundo plato: arroz al horno para casi todos y pollo guisado para unos pocos (Quiet man). Para ese momento el Marqueset puso a funcionar su mente privilegiada e ideó una nueva actividad que podía realizarse para dar categoría al blog de la Asociación: hacer una encuesta cumplimentando una serie de puntos sobre la reunión y el restaurante copero de los viernes.
“Vamos a apuntarlo aquí”, dijo alguien sacando una triste servilleta de papel de algún lado de la mesa.
Enseguida se dispusieron unas columnas en el papel preguntando la calidad del menú, la oportunidad del precio, la belleza inconmensurable del restaurante y de su entorno; y alguna otra cuestión más que surgió de la cabeza despejada de algún presente, y todos, como si lo hubieran estado deseando toda su vida, comenzaron a pedir la servilleta para dejar su parecer para la posteridad.
“Melenín”, dijo Botifarreta, “¿Por qué no has rellenado la columna de calidad/precio del menú?”
En ese momento todos habían puesto un 5 sobre 5 en esa columna.
“Por qué aún no se lo que nos va a costar”, respondió Melenín sin despeinarse.
En ese instante Botifarreta pensó que había preguntado cosas absurdas en esta vida, pero quizá esa era la que se llevaba la palma.
Para el final del viaje de la servilleta alrededor de la mesa, ya era el momento de los postres.
Un sonido agudo invadió el local, una melodía como otra cualquiera, proveniente del teléfono de Finito de Almería. El ilustre letrado se llevó el aparato al oído y su cara se iluminó como una estrella radiante. Al devolver el artilugio al bolsillo, las expresiones sarcásticas invadían a los contertulios.
“Explícanos quién es”, decían todos al unísono.
Finito se descomponía ante aquella muestra de pervivencia de la Inquisición Española, pero no tardó en responder, pensando en que, quizá, se pudiera obtener su testimonio bajo tortura.
“Es una compañera. Tiene treinta y dos años, y nos estamos conociendo”, dijo con firmeza.
Qué bonito, que maravilloso: el amor. Que sentimiento tan precioso que todo lo invade, que domina nuestros movimientos, nuestros pensamientos, y que nos transporta a un mundo diferente, de fábula, en cuatro o cinco dimensiones.
Al momento apareció la cuenta, y Botifarreta se acordó de Melenín. El precio les iba a costar a cada uno de los miembros asistentes quince euros. No estaba mal, ni mucho menos, pero ya no eran los nueve euros que todos pensaban que iban a tener que dejar en el plato. Rápidamente alguno reclamó la servilleta para cambiar la calificación de 5 sobre 5, a 4 sobre 5, ó incluso 3 sobre 5.
“Bueno vámonos que tengo prisa, para variar”, dijo el Marqueset, al que las cinco de la tarde no representaba una hora taurina para él, sino el momento de recoger a sus hijas del colegio.
El Bagoas esperaba ya, pero sólo para unos pocos: Botifarreta, Masa, Melenín y Finito de Almería. Una nueva tarde se había consumido para los valientes lúdico-coperos.

Botifarreta.