viernes, 24 de diciembre de 2010

LIBROS

“Las cosas que no nos dijimos” (Marc Levy)

Dicen que siempre hay una segunda oportunidad aunque muchas veces es difícil encontrarla en nuestras propias vidas.

El libro es una búsqueda de esa posibilidad a través de ciertas situaciones increíbles, ágil, ameno y sin grandes elocuencias literarias.

Autor francés de gran éxito pues pasa por ser el más leído en su país, narra una historia en principio algo rocambolesca pero que al fin y al cabo gira en torno a esa segunda oportunidad que muchos buscan en su vida.

En definitiva, entretenido y algo interesante pero no una gran obra como se presume del autor francés.

Marqueset

martes, 21 de diciembre de 2010

¿Habrá elecciones generales anticipadas? ¿Seguirá Zapatero? ¿Habrá intervención a España por UE? ¿Partido de futbol?

ICEMAN -NO (2012)-NO-NO

MELENIN -NO-NO-NO

FINITO -NO-NO-SI

PIRATA -SI (2011)-NO-NO

QUIETMAN -NO-SI-SI

PATAPALO -NO-NO-NO

PEPOYE -NO-NO-NO

FREDY -NO-SI-NO

MARQUESET -NO-NO-NO

REDDEVIL -SI (2011)-NO-NO

PARTIDO FUTBOL.

EQUIPO A - EQUIPO B

QUIET MAN - PEPOYE

FREDY - PIRATA

ICEMAN - MARQUESET

FINITO - BOTIFARRETA

ARAÑA - PATAPALO

MELENIN - REDDEVIL

miércoles, 15 de diciembre de 2010

LIBROS

“Contra el viento”-Ángeles Caso (2009)

Aún a pesar de ser Premio Planeta del año 2009, no había tenido oportunidad de leer este libro ni tampoco nada de esta autora. Así que siendo lo primero que leía de ella me ha gustado mucho porque sin tener apenas diálogos en todo el libro, es muy interesante por las descripciones que hace de la personas no sólo en su parte física sino en cuanto a sus pensamientos y valores, transmitiendo sentimientos al mismo tiempo que vas avanzando en su lectura.

La protagonista es un ejemplo de inconformismo y de lucha contra las adversidades que se le van planteando en su vida diaria personal, profesional y existencial. La verdad es que tras leerlo, te sientes reconfortado por el ejemplo de lucha que su actitud supone.

Un buen libro, entretenido y ejemplificador

Marqueset

jueves, 9 de diciembre de 2010

TAPELIA (UN, DOS, TRES, LA EXPEDICIÓN DE DESPUÉS) por Red Devil.

Los treinta euros del Tapelia bien valieron la comida. A excepción del arácnido hubo pleno, henchido en compañía, en tertulia, en privacidad. Perfecto. Como los caballeros del rey Arturo, todos alrededor de la mesa, que por redonda aún fue mejor. La tarde sería alargada. Por lo menos para unos cuantos. El Pirata, ron, ron, botellas de ron, nos enroló en su gabarra. Y el primer desembarque, para ir haciendo boca, en apenas cincuenta metros. Cayó la primera, pero de cristal verde y liquido rondelado y burbujeante. Freddy y Pepoye, prefirieron darse un copazo de rojas endrinas. La segunda cayó nada más arribar al Bali. Excelente, de las cavas de Pago de Tarsis, que se le conoce como el “único”. Una vez comenzada la cata iba ser una pena quedarse solo con la unidad. Cayó la segunda. También de cava único, e iba oscureciendo. La tertulia estaba muy animada. Era el día de un Freddy muy locuaz. Lo vimos entrar y casi al salir se reunió con nosotros. Se lio a platicar con otro de nuestra profesión con el que se topo. Y en eso llegó Pata Palo, brindando con cervezas, el bucanero prefiere la rubia. 18 meses de crianza en la bodega, de color amarillo verdoso, brillante, con abundantes burbujas, de la variedad de uva bobal, un cava ideal para tomar en tan grata compañía. Cayó la tercera. Inteligente la negociación del filibustero. La saco por la mitad. Melenín, seguía firme, ágil y sin balbucear. Pero, llaman las señoras, es hora de cenar. Nos hala vamos. Es un viernes seudo-completo. 

 

Acta 3 de diciembre de 2010 (Viernes) Restaurante Tapelia.

Se reúne, como ocurre cada semana, el Club Gastronómico-Lúdico Copero de los Viernes, esta vez en el Restaurante Tapelia, ubicado en la calle Correos 14. Como deferencia hacia el Club, que es cada vez más respetado en todos los ambientes, se nos habilita un saloncito privado. Se trata de que las conversaciones que salen de la boca de los cluberos no sean degustadas por ningún concurrente más, ni que el entorno nos despiste de nuestras cuitas privilegiadas.
Poco a poco van llegando los comensales. Saludos aquí y allá. Fredi, Ice Man (que hoy se presenta en sociedad como nuevo socio) y Finito, vienen tocados con unos gorros que los protegen del frío inclemente que nos ha invadido hoy. Como consecuencia, Freddy exhibirá unos pelos a lo Albert Einsteinn. La gente empieza a tomar posiciones. Casi hay pleno: falta el Araña, que se ha visto envuelto en la tela que tejen unas féminas amigas, con las que ha ido a enredarse en una comida. El resto: Marqueset, Quiet Man, Pata Palo, Pirata, los mentados (Finito de Almería, Freddy y Ice Men), Pepoye, Red Devil, Melenín, Botifarreta.
El menú versa hoy sobre Mojete de Bacalao (muy bueno, pero tiene mucho tomate y poco bacalao), ensalada (para algunos), timbal de patatas (para otros) y un arroz meloso de ciervo y boletus (como segundo para la mayoría) y carne para Red Devil. La comida está muy buena, sobre todo el arroz meloso, y es regada con vino tinto de Requena, y otro blanco no sé de dónde.
La conversación fluye sobre el bien y el mal. Queda en el ambiente el resquemor del Barca – Madrid (cuyo resultado aún zahiere a algunos cluberos) y cuya página se pasa rápidamente por motivos obvios, aunque se enuncia, y queda en el ambiente viciado por el tabaco, que el domingo algún otro equipo que viste de blanco puede pagar los platos rotos. Quiet man, que sufre el tema balompédico y siempre lo utiliza para llevarlo a otros temas que le agradan más, nos deleita con la historia de un presidente de un equipo de fútbol. Marqueset y Pirata nos instruyen en los inicios del emporio y en la compra de los antiguos y románticos Superettes (los de la ardilla empujando el carrito, de nuestra niñez). Antes de esos bonitos temas histórico-anecdoticos, se ha hablado de celebrar una cena de Navidad el día 17, y de lo bien que se lo pasaron los miembros de la secta gastronómica el día del jamón. Se enuncia la posibilidad de traer invitadas femeninas a las reuniones de los viernes, pero por unanimidad (tácita o expresa), instada por Quiet Man, se acuerda que nunca, hasta la puesta del sol (cual vampiros expectantes) una mujer podrá reunirse con los cluberos. El momento del ocaso señalará el pistoletazo de salida para esa posibilidad. En esas idas y venidas de la conversación, difícil de sistematizar porque son once individuos los que intervienen, se enarbola la posibilidad de que se dispute un partido de fútbol-sala entre los propios miembros. Es acogido con desigual parecer, pero todo indica que se llega a aprobar la moción. Los postres deambulan entre una flauta de helado de arroz con leche, fruta del tiempo pelada (manzana, naranja…), y algo más que no recuerda el literato que narra estas aventuras. Los chupitos de pacharán y orujo de hierbas, posteriores a los cafés, cierran la degustación clubera.
Son ya las cinco de la tarde. Nos ha costado desembolsar 30 euros. La comida ha estado muy bien, el precio quizá un poco caro. En la balanza siempre prima el que uno se haya quedado satisfecho, frente a la pequeña desproporción de lo abonado. Se le puede dar un 7 ó 7 alto a la comida. Es hora de ir embozándose, entre la maraña de volutas aéreas que forma el humo de los putos fumadores que han viciado el pequeño cubículo que nos ha albergado, para salir a enfrentarse de nuevo al frío inclemente del exterior; es hora de desfilar hacia otros ambientes coperos, laborales o familiares. La comida ha terminado. Larga vida al Club.


Botifarreta