La vanidad no es propia de los ángeles y más si va precedida de un texto quimérico, literatura que empaña una ajustadísima victoria celestial por espacio de cortos seis días, cierto que suman doce y nada hay que objetar al triunfo…. pero angelito déjese de majestuosidades y lucimientos impropios de los hechos y de los que están sentados a la diestra del todopoderoso, sin duda aquí en el averno con los diablos no desentonaría.
RD