miércoles, 30 de junio de 2010

LA QUIMERA

La vanidad no es propia de los ángeles y más si va precedida de un texto quimérico, literatura que empaña una ajustadísima victoria celestial por espacio de cortos seis días, cierto que suman doce y nada hay que objetar al triunfo…. pero angelito déjese de majestuosidades y lucimientos impropios de los hechos y de los que están sentados a la diestra del todopoderoso, sin duda aquí en el averno con los diablos no desentonaría.

RD

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