Escasas ausencias esperábamos en nuestra cita en el CORAL. Y así fue. Freddy acudió junto a un Marqueset muy jurisconsulto, luciendo mejores galas que de costumbre, con su traje y corbata de color, venía de faenar en el juzgado para más que de su oficio de la procura. Suelto lo veremos en breve combinando una garnacha por otra más letrada. A un Pirata más informal y sin rasurar su incipiente barba canosa le seguía un Pata Palo dicharachero y elocuente como buen discípulo de su bucanero maestro. Una risa tras otra se dispararía sin tregua en el epílogo de la comida cuando ya quedábamos menos. El encorbatamiento de la alta alcurnia propicio en los albores del ágape, cuando estábamos comiendo los primeros entrantes de queso y jamón, las olivas con anchoas y regándolo con fresco lúpulo amarillo y caldos de los dos colores, los comentarios del Krueger sobre jueces sin corbata y con camisas oscuras y los del Pirata retomando la comida anterior al detonar el debate sobre la conveniencia o no de la existencia de la figura de la procura. Y seguíamos masticando calamares enteros rebozados y lustrosos ejemplares de sepia plancha, que Waldo servía en la mesa. Previamente Botifarreta había repartido algunas de las grabaciones que nos prometió de esos nuestros hits cluberos. Y sobre la mesa, más comida de la que éramos capaces de engullir, sin duda en un intento del hostelero de corregir viejos errores. Y por mí que lo consiguió, aunque a lo peor sea ya tarde. En el otro ala de la mesa, el que fuera clon de Zubi, Pepoye y Finito de Almería, con la también participación quizás menos intensa del resto, se discutía de futbol. La panza se iba llenando, entre platos de patatas y entrecot. Y como no, la tan nombrada Fiesta del Jamón (o de los 45), que viene ocupando ingentes deliberaciones cluberas, sin que Red Devil, en honor a su nombre, y por lo menos hasta el momento, saque adelante su moción de convertirla en una locura más heavy, más divertida de inicio que la hasta ahora propuesta. El que quiera que venga. Y si no era asaz, faltaban las gambas. Nuestros buches rogaban saltar el postre e ir directamente a los cafés. En la lid, Melenín socorrido por la flota marina secundaba otra postura que la armada con distintos flecos daba sustento. Sin acabar y con un coste de 23 euros total por barba sobre la mesa, los primeros en saltar fueron, Freddy, que tenía clase de procesal, Finito que tenía una consulta y Marqueset con otros menesteres. No sin antes dejar de tomar una copita del portentoso brut de Pago de Tarsis que se nos dejo por 18 €, según el mesonero por debajo de 6 € de su valor (ésta entró en la cuenta), no las otras dos que cayeron. Las anécdotas juveniles, los chistes filibusteros, las historietas estudiantiles, hicieron manar ríos de jolgorio sobre el rostro del zar del rock, del satán del averno, incluso, del formal cancerbero. Con las dos nuevas y efectivas incorporaciones de Pata Palo y Pepoye, que sin conocerse antes habían tenido sus más y sus menos en una audiencia previa, la familia lúdico-festiva crece y se multiplica. Un gran día que puedo estar mejor de haber contado con la presencia del Araña y Quiet Man, que se perdieron un cumplido festín, bueno, bonito y barato; lejanos con causa, pero eso sí… deudores del cupón del viernes.
sábado, 23 de octubre de 2010
ACTA DEL VIERNES 22 DE OCTUBRE DE 2010 (POR RED DEVIL)
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